22.3.06

Katanas contra Machetes, una final para la historia.

Zas-Zaz cortó el machete a los cronistas. Chin-Chin cortó la katana a los historiadores. Zas-Zaz picó el machete a las predicciones. Chin-Chin picó la katana a las apuestas. Y así entre el Zas-Zaz del machete y el Chin-Chin de la katana destruyeron los egos, las suposiciones, las estadísticas y llevaron a dos islas con verdadero espíritu guerrero a enfrentarse en la final del primer verdadero Mundial de Béisbol.

Ante los ojos de asombro y admiración Cuba y Japón midieron fuerzas para llevarse el honor de llamarse la máxima potencia en el béisbol del mundo. Para los gringos, esto es un desastre. Luego de que otros hace unos años le arrebataron la corona del básquet de las manos, se confiaban de que el poder en la pelota era de ellos con la excusa de que en los torneos grandes no competían los Grandes Ligas. Ahora los Grandes Ligas compitieron y desde la primera ronda estaban en la cuerda floja, aun cuando se colocaron estratégicamente en la división más débil del torneo. Eliminados vieron como el supuesto equipo de “aficionados” de la hermana isla Cuba, unos verdaderos pura-sangres de la pelota, llegaron a la final contra el equipo nipón, cuya liga los Estados Unidos tildan como de segunda calidad comparada a la MLB. Y si esto es de espanto para los gringos, fue una maravilla para el béisbol. Dos países con verdadera pasión por el deporte luchando por el primer lugar. Un lanzador de Holanda que tira un No-Hitter en un torneo donde las reglas van en contra de la probabilidad de que algo así suceda. Países como México y Korea en donde el béisbol no es el deporte por excelencia creciéndose ante otras potencias. Y para Puerto Rico un nuevo despertar hacia el deporte que tanta gloria nos ha dado. Más allá de los millones de dólares en ganancias que le dejó el torneo a sus organizadores, el World Baseball Classic fue un éxito en el impacto cultural y social que dejó en los países que participaron y en decenas de otro que vieron con asombro lo que es vivir por el béisbol.

Al final de la jornada la Katana le ganó al Machete, Japón es el nuevo campeón Mundial. Ellos se llevaron el trofeo, pero al mundo le quedó la gloria de un verdadero espectáculo que futuras generaciones querrán superar. ¡Qué viva el béisbol!